22.12.2011   

ES

Diario Oficial de la Unión Europea

C 376/97


Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre la «Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones: Una Europa que utilice eficazmente los recursos — Iniciativa emblemática con arreglo a la Estrategia Europa 2020»

COM(2011) 21 final

2011/C 376/18

Ponente: Lutz RIBBE

El 26 de enero de 2011, de conformidad con el artículo 304 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, la Comisión Europea decidió consultar al Comité Económico y Social Europeo sobre la

«Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones — Una Europa que utilice eficazmente los recursos — Iniciativa emblemática con arreglo a la Estrategia Europa 2020»

COM(2011) 21 final.

La Sección Especializada de Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente, encargada de preparar los trabajos en este asunto, aprobó su dictamen el 6 de septiembre de 2011.

En su 474o Pleno de los días 21 y 22 de septiembre de 2011 (sesión del 22 de septiembre) el Comité Económico y Social Europeo aprobó por 120 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones el presente dictamen.

1.   Resumen

1.1   El CESE acoge favorablemente la iniciativa emblemática «Una Europa que utilice eficazmente los recursos», si bien considera que no es lo suficientemente concreta. Habida cuenta de la dimensión mundial de los grandes problemas medioambientales, el Comité se remite a sus propuestas para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible de 2012 y a su trabajo sobre la «Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050» (1).

1.2   Espera que la Comisión, en relación con las veinte iniciativas anunciadas, describa con precisión:

lo que cabe entender exactamente por «utilización eficaz de los recursos»;

lo que ya es posible lograr a través de optimizaciones técnicas;

en qué sectores se debe trabajar para lograr los «cambios importantes» preconizados, qué forma deberían adoptar dichos cambios y con qué instrumentos se pretende lograrlos;

qué cambios de conducta en concreto se consideran necesarios entre productores y consumidores y cómo pueden acelerarse.

1.3   No cabe duda de que con la Estrategia Europa 2020 se deben dar pasos decisivos en favor de una economía sostenible y que por tanto utilice eficazmente los recursos. Pero a la vez es conveniente separar las tareas correspondientes a la Estrategia de Desarrollo Sostenible de las correspondientes a la Estrategia Europa 2020.

1.4   El Comité no entiende por qué se ha incluido la iniciativa sobre la utilización eficaz de los recursos como parte de la Estrategia Europa 2020. A su juicio, esta iniciativa constituye más bien una realización concreta de la Estrategia de Desarrollo Sostenible adoptada en 2001 y revisada en 2006, aunque sólo sea porque su horizonte temporal va mucho más allá del año 2020. El CESE aboga por que se reactive la Estrategia de Desarrollo Sostenible, que a su juicio ha quedado relegada por la Comisión.

2.   Observación preliminar

2.1   Poco antes de que la Comisión solicitara al CESE la elaboración de un dictamen sobre la iniciativa emblemática «Una Europa que utilice eficazmente los recursos», la Mesa del Comité decidió elaborar un dictamen de iniciativa sobre la situación de la Estrategia de Desarrollo Sostenible de la UE.

2.2   Los órganos del CESE han decidido unir estos dos temas en este dictamen.

3.   Una Europa que utilice eficazmente los recursos - Iniciativa emblemática con arreglo a la Estrategia Europa 2020

3.1   La iniciativa emblemática «Una Europa que utilice eficazmente los recursos», publicada por la Comisión y objeto de examen en este dictamen, es una de las siete nuevas iniciativas emblemáticas que la Comisión ha incluido en la Estrategia Europa 2020.

3.2   En la Comunicación, la Comisión señala - y no por primera vez – que el uso intensivo de los recursos actuales no solo supone una grave carga para el medio ambiente de nuestro planeta, sino que también pone en peligro la seguridad del abastecimiento, mientras que las economías emergentes y los países en desarrollo aspiran a un nivel comparable de bienestar, basado en modelos de producción y consumo no sostenibles.

3.3   En el marco de esta iniciativa emblemática, en el año 2011 se publicará un total de veinte iniciativas distintas cuyo objetivo es contribuir a que Europa utilice eficazmente los recursos. Según afirma la Comisión, para lograr tal objetivo «necesitamos conseguir mejoras tecnológicas, llevar a cabo cambios importantes en los sistemas energético, industrial, agrícola y de transporte y adoptar cambios de conducta como productores y consumidores».

3.4   Señala también que es preciso «desarrollar nuevos productos y servicios y encontrar nuevos modos de reducir los insumos» y que para ello es necesario adoptar medidas coordinadas que gocen de apoyo político.

3.5   En primer lugar, no obstante, se necesita «un análisis coherente de las razones por las que determinados recursos no se utilizan de manera eficiente» y, a partir de ahí, un «enfoque complejo y convergente [que] sólo puede alcanzarse mediante una combinación de políticas que optimice las sinergias y afronte los compromisos entre los diferentes ámbitos y políticas».

3.6   El objetivo general de esta iniciativa emblemática es forjar «un acuerdo sobre la visión a largo plazo» que alcance hasta el año 2050 y esboce cómo debe ser una economía con bajas emisiones de carbono, cómo puede organizarse el sistema energético y de transporte y cómo puede separarse «el crecimiento económico de la utilización de los recursos».

4.   Observaciones generales sobre la iniciativa emblemática «Una Europa que utilice eficazmente sus recursos» y su relación con la Estrategia de Desarrollo Sostenible

4.1   El CESE acoge favorablemente la iniciativa de la Comisión, que considera un elemento integrante de la Estrategia de Desarrollo Sostenible, un elemento importante, e incluso esencial, pero que no puede sustituir a esta última.

4.2   El CESE está de acuerdo con la Comisión en que, en el marco de la Estrategia Europa 2020, deben darse pasos decisivos para avanzar hasta 2050 y más allá. No obstante, se pregunta por qué la Comisión establece una relación entre la iniciativa «Una Europa que utilice eficazmente los recursos» y la Estrategia Europa 2020, en lugar de presentarla como una realización concreta de la Estrategia de Desarrollo Sostenible, lo cual tendría mucho más sentido. El mero hecho de que en la Comunicación se mencione con mayor frecuencia el año 2050 que el año 2020 muestra que se trata de una misión a largo plazo.

4.3   La afirmación de la Comisión de que es necesario conseguir mejoras tecnológicas, llevar a cabo cambios importantes en los sistemas energético, industrial, agrícola y de transporte y adoptar cambios de conducta como productores y consumidores está en consonancia con la posición del CESE, expuesta en su Dictamen exploratorio «Revisión de la estrategia de desarrollo sostenible de la UE», de 28 de abril de 2004. Ahora bien, el CESE ya señalaba entonces que para asegurar el éxito de la política de desarrollo sostenible es esencial indicar lo más concretamente posible los cambios necesarios y la manera de ponerlos en práctica.

4.4   Esto es precisamente lo que se echa en falta en la Comunicación. Sin duda es agradable de leer, pero es poco concreta. El CESE considera que para las veinte iniciativas que aún están por presentar es imperativo describir con exactitud qué es lo que debe cambiar, dónde cabe esperar resistencia a los cambios y cómo, con qué medidas concretas, debe vencerse esta resistencia.

4.5   En este sentido, el CESE considera que la estructuración que plantea la Comisión en torno a

las mejoras tecnológicas

los cambios importantes

los cambios de conducta como productores y consumidores

es muy apropiada. Por ello, la Comisión debería especificar a continuación qué mejoras tecnológicas es posible lograr, con qué límites se topan y qué es lo que en última instancia requiere un cambio importante en determinados ámbitos de la vida y la economía.

4.6   Pero antes, en realidad, es necesario contar con el mencionado «análisis coherente» de las razones por las que los recursos no se utilizan de manera eficiente. Cabe considerar un defecto de la Comunicación que no contenga tal análisis precisamente.

4.7   El CESE comparte solo muy limitadamente la tesis de la Comisión de que los recursos se usan de forma ineficiente debido a que no se dispone de información sobre los costes reales para la sociedad. En el Informe Stern se describen de manera impresionante los costes derivados del cambio climático, lo mismo que en el Informe TEEB los derivados de la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, hasta ahora no se ha producido ningún cambio fundamental.

4.8   Las razones de la actual falta de eficiencia cabe achacarlas más bien a lo siguiente:

a)

no existe aún ningún consenso real en la sociedad sobre la evaluación de la situación actual (¿qué es eficaz o ineficaz?, ¿en qué grado de sostenibilidad o no sostenibilidad estamos/están determinados sectores económicos?);

b)

hay, por tanto, una gran falta de claridad con respecto a qué sea realmente «desarrollo sostenible», «economía verde» o «economía que utilice eficazmente los recursos»; no existe una afirmación o definición clara, de validez general, sobre qué significa esto para los distintos ámbitos políticos;

c)

existen, en función de los intereses, concepciones completamente divergentes sobre qué debe cambiarse en concreto, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, cómo –por consiguiente- deben distinguirse las evoluciones futuras de las actuales y cómo serán sus efectos para la vida y administración cotidiana.

4.9   La Comisión tiene razón cuando expone en la Comunicación que vivimos en un sistema cuyo bienestar -del que muchos disfrutan (y otros están excluidos)- se basa en el uso no sostenible de recursos. Las consecuencias negativas de la economía no sostenible sólo se manifestarán con toda su fuerza en las generaciones futuras y ellas serán las que tengan que soportarlas.

4.10   Reconocer esto y extraer las consecuencias necesarias resulta muy difícil para el mundo de la política, la economía y la sociedad civil. La situación se agrava por el hecho de que casi nadie puede imaginarse cómo podría garantizarse un «nuevo bienestar» con, por poner un ejemplo, tan solo una décima parte del consumo de energía actual. Estas incertidumbres suscitan temores e inquietudes que deben tratarse con suma delicadeza (2).

Optimizaciones técnicas, cambios importantes y cambios de conducta

4.11   En relación con los objetivos reformulados en la iniciativa «Una Europa que utilice eficazmente los recursos» (reducción de las emisiones de CO2 en un 80-95 %), los objetivos cuantitativos establecidos hasta ahora en la UE, a saber, reducir en un 20 % antes de 2020 las emisiones de CO2, son de poca monta. En el contexto de la ineficacia técnica aún existente del sistema actual, reducir en un 20 % las emisiones de gases de efecto invernadero es algo realizable de modo relativamente sencillo desde el punto de vista de las nuevas tecnologías con optimizaciones técnicas. Sin embargo, incluso en el cumplimiento, hasta ahora claramente insuficiente, de este objetivo se han elevado –y se elevan– múltiples «voces de advertencia» contra los peligros que entrañarían para la «competitividad económica» las medidas y optimizaciones técnicas preconizadas. La consecuencia: las medidas ni siquiera se ponen en marcha de modo coherente, lo que, sin renunciar al consumo, sería ampliamente factible con mejoras técnicas. No cabe duda de que la resistencia a una acción más radical (el concepto de «cambios importantes») será aún mayor.

4.12   El CESE considera conveniente señalar con toda claridad que las optimizaciones técnicas son sumamente importantes para alcanzar los objetivos. No obstante, estas mejoras técnicas para el uso eficiente de los recursos no deben hacerse automáticamente equivalentes a «sostenibilidad». Tan solo un ejemplo: La industria alemana del automóvil, que ha sabido impedir con éxito los rigurosos límites máximos (120 g CO2/km) de emisiones previstos por la Comisión, está orgullosa de sus nuevos progresos técnicos. Audi, por ejemplo, alardea de que el nuevo A7 (2,7 l de cilindrada) con sus 180 CV «solo» consume 6,8 l de gasóleo cada 100 km (y, por tanto, emite 180 g de CO2 por km). Si se compara esto con las emisiones del pasado en la misma categoría de vehículo, no cabe duda de que se trata de un gran progreso técnico, pero que no tiene nada que ver con la sostenibilidad. ¡Un Audi A7 no es ni sostenible ni eficiente en el uso de recursos! No es expresión alguna de una nueva «economía verde», sino que demuestra de forma ejemplar que las escasas materias primas se pueden utilizar con técnicas supuestamente eficientes y que, por tanto, se necesita una política de movilidad totalmente nueva para las personas y los bienes.

4.13   El CESE lamenta que la Comisión, en el marco de la iniciativa emblemática, solo aborde de manera marginal y en unas pocas frases la controversia en torno a la cuestión claramente decisiva: que el modelo actual de bienestar del mundo occidental se basa excesivamente en la utilización de energía barata y en un uso y explotación creciente y a menudo ineficaz de las materias primas.

4.14   La iniciativa «Una Europa que utilice eficazmente los recursos» o, aún mejor, una estrategia de desarrollo sostenible reactivada, debe prestar mucha más atención a estas cuestiones. Aunque la Comunicación de la Comisión menciona en varios puntos los «compromisos» o intereses contrapuestos que impiden el uso eficiente de los recursos, estos no se describen claramente ni se indica exactamente el planteamiento adoptado al respecto por los responsables políticos.

4.15   No obstante, Alemania, que ha decidido llevar a cabo cambios en profundidad en el sector energético sin poner en cuestión el objetivo de reducción del CO2, es un buen ejemplo de la dificultad de tener en cuenta tales intereses contrapuestos.

Cambios importantes

4.16   La gran tarea que tenemos que afrontar es definir, desarrollar y aplicar esos «cambios importantes», la «nueva» economía y, consiguientemente, una nueva competitividad de la economía (en su dimensión global). Los tiempos de la energía y las materias primas baratas llegan a su fin debido a su sobreexplotación y tenemos una responsabilidad para con las generaciones futuras: la de aprender a compartir esos bienes ambientales que se han vuelto escasos. Los políticos deberían indicar mucho más claramente que la competitividad de una economía que se basa en una energía barata y en la sobreexplotación de los recursos naturales, y que además puede externalizar los costes ambientales, a la larga no es una alternativa de futuro. Desde un punto de vista sociopolítico no se puede y no se debe actuar para mantener tal economía, sino para transformarla.

4.17   Una iniciativa basada en el uso eficiente de los recursos puede suponer una buena contribución, pero no es suficiente por sí misma. Porque lo relativo al uso eficiente de los recursos no basta para responder a otros aspectos de la sostenibilidad. Por eso se ha desarrollado la Estrategia de Desarrollo Sostenible, cuyo fin es definir y guiar el gradual desarrollo económico y social de Europa, que debe ir acompañado de una actitud responsable hacia las generaciones futuras y de una distribución equitativa de los recursos.

4.18   La iniciativa «Una Europa que utilice eficazmente los recursos» no logra siquiera definir el concepto de «uso eficiente de los recursos», otra deficiencia a la que quiere referirse el CESE. Sería conveniente que para cada producto, proceso o sector se describan detalladamente las mejores técnicas disponibles consideradas eficaces en términos de uso de los recursos y se fomenten según el enfoque de implantación de las mejores tecnologías («top-runner principle»). La Comisión ya ha dado pasos en esta dirección mediante la introducción de un sistema de etiquetado de la eficiencia energética, por ejemplo, en el caso de los frigoríficos.

4.19   No cabe duda de que para la aplicación de estructuras para el uso eficiente de los recursos es necesario poner en marcha diversos instrumentos. Uno de ellos es la fijación de precios de los productos, que a juicio de la Comisión desempeña un papel importante a este respecto. Por tanto, su indicación de que las medidas «deben hacer más hincapié en “conseguir precios correctos” y transparentes para los consumidores, […] de tal modo que los precios reflejen plenamente los costes para la sociedad de la utilización de los recursos» es muy acertada, pero no hacía falta esperar a 2011 para llegar a esta conclusión. Tampoco es una novedad que el CESE reitere una vez más la consabida petición de «internalización de los costes externos». Sin embargo, esto sucede con muy poca frecuencia, lo cual que no puede achacarse únicamente a la Comisión y a los Estados miembros, sino también a la resistencia de algunos sectores de la economía, que no obtienen ningún beneficio de ello y que más bien se verían afectados por las consecuencias «negativas» de los cambios en profundidad que se reclaman. La política debe conseguir vencer progresivamente estas resistencias.

4.20   Para lograrlo debería explicarse imperativamente qué se entiende por «hacer más hincapié en “conseguir precios correctos” y transparentes». En la iniciativa no hay indicaciones claras en este sentido.

5.   Interacción entre la política y la sociedad civil, la utilización eficaz de los recursos, Europa 2020 y la sostenibilidad, o la necesidad de buena gobernanza

5.1   La política haría bien en reflexionar precisamente sobre el motivo por el que el desarrollo sostenible y la aparición de una «economía verde» o la evolución hacia una economía que utilice eficazmente los recursos progresan muy lentamente. El CESE ya ha mencionado algunas de las respuestas a esta pregunta.

5.2   Lenta, muy lentamente va adquiriendo carta de naturaleza la convicción de que las transformaciones en nuestro actual sistema económico deberán ser radicales para poder hablar de un real desarrollo sostenible. El CESE acoge favorablemente que la Comunicación de la Comisión cite a este respecto cifras concretas, tales como la necesidad de reducir, para el año 2050, las emisiones de CO2 entre un 80 y un 95 %. Cuando estos objetivos se mencionaron por primera vez, el presidente de la Comisión, Sr. Barroso, habló de una «nueva revolución industrial» ante la que estamos o que tendremos que llevar a cabo.

5.3   El CESE subraya una vez más en el contexto de esta discusión que considera necesario un debate fundamental sobre el «concepto de crecimiento». La Comisión y el Consejo conocen los dictámenes del Comité sobre el tema «Más allá del PIB». Estos dictámenes muestran que la vieja fórmula económica según la cual «crecimiento es sinónimo de bienestar» ya no funciona en la actualidad.

5.4   Este problema por desgracia no se ha discutido suficientemente en el contexto de la iniciativa «Una Europa que utilice eficazmente los recursos», ni tampoco en Europa 2020. Por el contrario: el contenido de estas estrategias puede dar la impresión de que el «crecimiento» es un valor en sí mismo.

5.5   En la Estrategia Europa 2020 se señala: «El núcleo de Europa 2020 debería estar constituido por tres prioridades:

Crecimiento inteligente: desarrollo de una economía basada en el conocimiento y la innovación.

Crecimiento sostenible: promoción de una economía que utilice más eficazmente los recursos, que sea verde y más competitiva.

Crecimiento integrador: fomento de una economía con un alto nivel de empleo que redunde en la cohesión económica, social y territorial.

Estas tres prioridades se refuerzan mutuamente y ofrecen una imagen de la economía social de mercado de Europa para el siglo XXI».

5.6   El CESE se pregunta: ¿qué señal quieren enviar la Comisión y el Consejo con esta formulación? ¿La sociedad debe interpretar con ello que ha habido alguna vez un crecimiento que no se haya basado en el conocimiento y la innovación? ¿No ha sido siempre un objetivo de la política promover una alta tasa de empleo y la cohesión social y territorial? Estas diferentes «doctrinas de crecimiento», ¿conducen automáticamente al desarrollo sostenible? Si es así, ¿cómo es que la Comisión Europea y el Consejo ya no emplean el término «sostenibilidad» y por qué describen la imagen de una «economía social de mercado de Europa para el siglo XXI» (y no, por ejemplo, la de una economía de mercado social y medioambiental)?

5.7   La Comisión sabe perfectamente, por ejemplo, que una política consecuente de protección de los recursos puede llevar directamente a que el producto interior bruto no solo no aumente, sino que disminuya. Si todas las bombillas incandescentes convencionales se sustituyen por lámparas de bajo consumo tras la prohibición de su venta, el consumo de energía disminuirá, y con ello el PIB. Por ello el CESE señala una vez más que:

es preciso volver a definir el «crecimiento»;

el PIB no es una unidad que proporcione información sobre la felicidad, el bienestar, la situación del medio ambiente, la salud o la justicia social;

La nueva «revolución» industrial: una revolución de la responsabilidad

5.8   Cuando el presidente de la Comisión, Sr. Barroso, habla de una «nueva revolución industrial», tiene seguramente razón en lo que se refiere al carácter radical de las posibles transformaciones. El futuro exige un nuevo modelo de producción y consumo. Pero el Sr. Barroso sabe también que el concepto de «revolución» es totalmente impropio desde el punto de vista social y puede suscitar temores. Las revoluciones tienen su origen en mayorías oprimidas que quieren transformar rápida y perdurablemente una situación inaceptable contra los que detentan el poder.

5.9   En el debate sobre el desarrollo sostenible o sobre el uso eficiente de los recursos no se da tal situación. Al contrario, no existe ninguna mayoría oprimida que se rebele contra estructuras de poder fáctico. Antes bien: no cabe duda de que se vive muy bien en una sociedad que cada año consume tanto petróleo como el que tardó en formarse a lo largo de cinco millones de años y que todos los años extingue diez mil veces más especies que la propia evolución.

5.10   Por consiguiente, se plantea la tarea y la pregunta de cómo desarrollar una conciencia colectiva de responsabilidad para las generaciones futuras por parte de los que hoy están con vida, cómo construir la presión que lleve a transformaciones efectivas, que también pueden significar renuncia.

5.11   En este sentido es de importancia capital que la sociedad civil y el mundo empresarial se integren adecuadamente desde el principio en el proceso. Precisamente esta es -y ha sido hasta ahora- la misión de la Estrategia de Desarrollo Sostenible de la UE, aprobada por el Consejo Europeo de Gotemburgo en 2001.

La situación actual del desarrollo sostenible de la UE

5.12   El CESE sigue muy de cerca y participa activamente desde hace años en la Estrategia de Desarrollo Sostenible de la UE, aprobada en 2001 en Gotemburgo por el Consejo Europeo. Desde el principio ha pedido que esta estrategia, orientada a largo plazo, sea objeto de la máxima atención.

5.13   El CESE siempre ha querido (y lo ha solicitado en reiteradas ocasiones) que la Estrategia de Desarrollo Sostenible proporcione a los ciudadanos, a las empresas y las asociaciones, así como a los responsables políticos, unas orientaciones claras y, en consecuencia, unas indicaciones cuantitativas y cualitativas. Las decisiones que deben adoptarse a corto y medio plazo deben basarse en estas indicaciones, y todas las políticas de la UE deben orientarse a los objetivos generales de la Estrategia de Desarrollo Sostenible.

5.14   Por otra parte, el CESE ha tenido que lamentar también en muchas ocasiones el hecho de que, en su opinión, la Estrategia de Desarrollo Sostenible no solo esté formulada de un modo excesivamente vago, sino que además quede arrinconada en el plano político.

5.15   El Comité acoge con satisfacción el papel específico que le atribuyó explícitamente el Consejo Europeo en la Estrategia de Desarrollo Sostenible revisada en 2006, a saber, aportar su contribución explícita a los informes bienales que debe elaborar la Comisión Europea. En 2007 y 2009, la Comisión publicó los informes correspondientes, sobre los cuales el CESE formuló observaciones y evaluaciones a posteriori, ya que la Comisión no solicitó la requerida contribución del CESE antes de presentarlos.

5.16   El próximo informe –si se mantiene el ritmo de dos años fijado por el Consejo Europeo–, debería publicarse este año, si bien todo indica que no será así. La Comisión hasta ahora no ha solicitado la contribución del CESE.

5.17   El «Programa de trabajo de la Comisión para 2011» (3) no contiene ninguna indicación de que la Comisión vaya a presentar dicho informe, y en sus 51 páginas no se menciona en ningún momento la Estrategia de Desarrollo Sostenible. Se hace referencia a una cantidad increíble de estrategias de la UE de lo más diverso, pero no a la Estrategia de Desarrollo Sostenible, extremo este que el CESE lamenta profundamente.

5.18   En torno a la Estrategia de Desarrollo Sostenible se ha creado un profundo silencio, un silencio excesivamente profundo en opinión del Comité. Muchas de las promesas políticas realizadas con motivo de la Estrategia de Desarrollo Sostenible -por ejemplo, la publicación de una lista de subvenciones con efectos perjudiciales para el medio ambiente- no se han cumplido. El día a día de la política actual se centra en la Estrategia Europa 2020, que por su parte no establece ninguna vinculación específica con la Estrategia de Desarrollo Sostenible.

5.19   El hecho de que la Estrategia de Desarrollo Sostenible ya no sea apenas objeto de debate político o de difusión hacia el exterior es la peor señal que se puede dar a la sociedad civil. El CESE se pregunta cuál es la razón y cómo debe interpretar esta situación la sociedad. La Comisión ha de ser consciente de que la impresión es que las múltiples crisis (4) de los últimos meses y los últimos años han atraído de tal modo la atención exclusiva de los responsables políticos que las políticas a largo plazo han quedado completamente relegadas a un segundo plano.

5.20   Cada vez más personas se preguntan -con razón, a juicio del Comité- si acaso estas crisis que se repiten en ámbitos políticos muy diferentes: a) no están interrelacionadas y b) no son la expresión o la consecuencia de modos económicos no sostenibles.

5.21   Del documento de la Presidencia del Consejo titulado «Informe sobre la estrategia de la Unión Europea para el desarrollo sostenible correspondiente a 2009» (5) cabe concluir que esto es efectivamente lo que ocurre. Ya en la primera frase del documento se lee: «La situación actual es insostenible desde muchos puntos de vista; se están rebasando los límites de la capacidad de absorción de la Tierra y el capital económico y social está bajo presión. Aunque se ha declarado repetidamente que el cambio es necesario, los resultados son escasos.» El informe es en esencia un alegato en favor de la Estrategia de Desarrollo Sostenible, que «constituye una visión a largo plazo y un marco político general que proporciona una orientación para todas las políticas y estrategias de la de la UE […]. El reto estriba en garantizar que la EDS ejerza una influencia real en las políticas de la UE, […] para que se garantice la coherencia entre los objetivos a corto y largo plazo y entre los diferentes sectores».

5.22   El marco político general reclamado por el CESE y que también el Consejo estima necesario –y que se supone debe crear la Estrategia de Desarrollo Sostenible de la UE– existe como mucho en documentos antiguos y en algunas declaraciones bienintencionadas, pero ya no en la realidad política. Ni la iniciativa sobre el uso eficiente de los recursos ni Europa 2020 pueden llenar ese vacío.

5.23   El CESE señala el grave peligro de que el ciudadano pierda la perspectiva. No solo porque no le queda claro en absoluto qué estrategia hay ahora, cuál es vinculante, cómo están interrelacionadas unas con otras, sino también porque, entretanto, los conceptos también desconciertan al ciudadano interesado en la política. Así, en la Estrategia Europa 2020 se menciona continuamente el crecimiento en sus formas más diversas, pero los conceptos de «sostenibilidad» o «desarrollo sostenible» ya no aparecen.

5.24   Por consiguiente, el CESE estima conveniente que la Comisión presente en breve explicaciones claras sobre los vínculos existentes entre la Estrategia Europa 2020 y la Estrategia de Desarrollo Sostenible. Una vez más, el CESE se pronuncia a favor de reactivar la Estrategia de Desarrollo Sostenible y de considerar Europa 2020 como un elemento sumamente importante de la reforma de los sectores económicos clave.

Bruselas, 22 de septiembre de 2011.

El Presidente del Comité Económico y Social Europeo

Staffan NILSSON


(1)  Dictamen del CESE sobre «Río+20: hacia la economía ecológica y la mejora de la gobernanza» – Contribución de la sociedad civil organizada europea y Dictamen del CESE sobre la «Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050» (véase página 110 del presente diario oficial).

(2)  El CESE ya se refirió en concreto a este aspecto en 2004 en su dictamen exploratorio sobre la Evaluación de la estrategia de la UE en favor del desarrollo sostenible véase DO C 117, 30.4.2004 p. 22-37, y pidió a la Comisión que prestara especial atención a estos factores.

(3)  COM(2010) 623 de 27.10.2010.

(4)  Para citar solo algunas: crisis financiera, crisis del euro, crisis energética, crisis climática, crisis de la biodiversidad, el problema del hambre.

(5)  Véase el documento 16818/00 del Consejo, adoptado por el Consejo el 1.12.2009.